16 marzo, 2026
La movilidad humana en Mesoamérica exige una mirada urgente hacia las mujeres que huyen de la violencia estructural, enfrentando un trágico continuum de vulneraciones. Al analizar las políticas de El Salvador, Honduras, Guatemala y México, se evidencia que los riesgos persisten desde la expulsión hasta el retorno forzado, agravados por un enfoque estatal fragmentado y carente de interseccionalidad. Ante este vacío institucional e impunidad, son las organizaciones civiles y comunitarias quienes verdaderamente sostienen la defensa, protección y dignidad de las mujeres migrantes.



