La Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de California, Berkeley, y el Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI) presentaron hoy un informe que revela cómo la crisis climática está impulsando el desplazamiento forzado desde El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, con un impacto desproporcionado en las mujeres y las comunidades marginadas.
El estudio, titulado “Cambio climático y migración desde Centroamérica: perspectivas de personas en movilidad en México”, se basa en investigaciones de campo y encuestas realizadas a 87 personas migrantes en tránsito en México que demuestran que los impactos climáticos no actúan solos, sino como “multiplicadores de amenazas” que profundizan la violencia de género, la inseguridad alimentaria y la exclusión económica.
El informe destaca que las mujeres enfrentan barreras y peligros agudizados por los desastres ambientales como:
- Pérdida de medios de vida e inseguridad. Tras eventos climáticos, las mujeres reportaron tasas más altas que los hombres en pérdida de empleo, interrupciones en el acceso al agua (74%) y alimentos (67%).
- Violencia de género como motor de la huida. El 22% de las mujeres encuestadas huyó de sus países tras episodios de violencia de género, una cifra que se entrelaza con la inestabilidad social causada por los desastres climáticos.
- Cargas de cuidado desproporcionadas. Las mujeres asumieron mayores responsabilidades de cuidado y enfrentan mayores riesgos de explotación tras la destrucción de sus hogares por huracanes o sequías.
- Exposición climática extrema. Más del 80% de las personas encuestadas experimentó al menos un evento climático severo en los últimos cinco años, enfrentando una combinación de huracanes (64%), olas de calor (56%) e inundaciones (55%).
A pesar de que la legislación mexicana cuenta con marcos amplios de protección, como la Declaración de Cartagena, que protege a quienes huyen de “perturbaciones graves del orden público”, el informe denuncia que en la práctica estas protecciones rara vez se aplican a casos climáticos. La política actual de México, marcada por la militarización y la detención, obstaculiza el acceso a la justicia para las mujeres que buscan protección.
Finalmente, el documento hace un llamado al Estado mexicano a:
- Reconocer el desplazamiento climático. Es importante que la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) emita lineamientos para incluir los impactos climáticos en el análisis del reconocimiento de personas refugiadas.
- Protección con perspectiva de género. Implementar enfoques que reconozcan los riesgos diferenciados que enfrentan las mujeres y las personas indígenas y afrodescendientes.
- Vías regulares efectivas. El Instituto Nacional de Migración debe garantizar la entrega regular de la Tarjeta de Visitante por Razones Humanitarias (TVRH) para personas afectadas por los efectos adversos del cambio climático.
Las historias de quienes huyen muestran que el cambio climático rara vez es la única causa; es un multiplicador de riesgos que convierte la migración en una respuesta forzada ante la falta de protección efectiva de sus Estados. Para las mujeres, migrar no es una opción, es una estrategia de supervivencia frente a un sistema que no las protege ni de los impactos del cambio climático ni de la violencia.
